El equipo de Lopetegui es inmensamente superior a los balcánicos en la primera parte y se relaja demasiado en la segunda, hasta el punto de ofrecer dudas tras el golazo aislado de Ristovski (1-2).

Los jugadores celebran el gol de Costa.

Los jugadores celebran el gol de Costa. GEORGI LICOVSKI Efe

A España le bastaría un empate ante Italia el próximo 2 de septiembre en el Santiago Bernabéu para clasificarse al Mundial de Rusia. La selección doblegó con facilidad, aunque con apuros finales, a Macedonia en Skopje por 1-2 (narración en vivo y estadísticas del partido) y continúa líder del grupo G en el camino al Mundial de la ansiada recuperación futbolística.

Macedonia comenzó el partido fogosamente, tratando de sorprender por velocidad a una selección española poblada de nombres ilustres, con Busquets como único mediocentro defensivo. Se trató, como tantas otras veces,  de un espejismo. Los locales se vieron pronto obligados a replegarse y plantaron el autobús en la frontal del área ante una España muy tranquila, dirigida por el trío Silva-Iniesta-Isco y con un Costa en permanente desmarque y arrastre de defensas.

Era España un equipo de ‘jugones’ con un solo delantero, un equipo de evidentes resonancias delbosquianas. El todavía delantero del Chelseamostró mucha motivación en el último partido de una temporada que le sitúa, sorprendentemente, en el mercado de fichajes.

La Selección huía de la prisa con elegancia, sin aburrir, cuando al cuarto de hora de partido Iniesta dibujó un pase magistral por elevación en la banda izquierda para Jordi Alba, que cedió atrás para Silva; el canario paró, recortó, se dio la vuelta y batió a Dimitrievski para anotar el 0-1. Los (pocos) temores quedaban disipados. Quedaba hora y cuarto de juego antes de las vacaciones.

Macedonia acusó el gol tan tempranero y el estadio se distrajo con los detalles de Goran Pandev, mito del fútbol nacional. A España, cómoda en el campo, con el correr de los minutos se le echaba sólo en falta una mayor implicación de Thiago.

POSESIÓN Y SEGUNDO GOL

A los 25 minutos, España acumulaba un 75% de posesión de balón. Instantes después, Isco prolongó su estado de gracia y desbordó al lateral izquierdo con una facilidad pasmosa para regalar el segundo a Costa en el segundo palo, completamente solo. Ligera y relajada, España vencía con su libreto de la última década. Comenzó a circular el balón con suficiencia ante la creciente desesperación de los macedonios, que respondían con ataques ocasionales de orgullo (como un disparo de Alioski en el minuto 32) ruidosamente celebrados por el graderío.

Unos minutos de relajación preestival derivó en un par de contraataques locales, pero poco después Isco tuvo dos clarísimas ocasiones para sentenciar. Con 0-2, en el descanso pareció que la faena estaba acabada.Un error colectivo (prensa incluida).

LETARGO VERANIEGO

Mientras jugadores y afición pensaban ya en el futuro a medio plazo, Macedonia volvió a salir con bríos al campo en la segunda parte y España la recibió sesteando, con un claro mandato interno de evitar lesiones. Los jugadores controlaban y pasaban, controlaban y se la devolvían, hasta que el partido cayó inevitablemente en el tedio. En la radio se hablaba de que Italia marcaba el segundo ante Liechtenstein. Suplentes y titulares estaban pensando ya en la playa. (Piqué tuvo a placer el tercero). Había que hacer cambios para proteger a los jugadores apercibidos de una tarjeta amarilla que los alejara del partido contra Italia. Todo el mundo estaba mentalmente de vacaciones.

Lopetegui da instrucciones en la segunda parte.

Lopetegui da instrucciones en la segunda parte. GEORGI LICOVSKI Efe

Y entonces, como una tormenta en plena canícula, Ristovski se fue de Ramos como un misil por el centro y al pisar área, ante la cobertura de Carvajal, envió un derechazo imparable a la escuadra izquierda de De Gea. Alarma general. Faltaba media hora de temporada y un tropiezo en Macedonia suponía un problema: obligar a la victoria contra Italia para evitar una repesca en la que puede tocar una selección como Francia.

Pedro sustituyó a Silva, uno de los mejores. Los nervios en el banquillo eran patentes: Macedonia había adelantado líneas y la España de los ‘jugones’ era mucho menos elegante y eficaz corriendo para atrás detrás del balón. Un azorado Lopetegui incluyó a Koke por Thiago; volver del letargo era psicológicamente costoso. El joven Elmas, recién ingresado en el campo, levantaba al público de sus asientos.

La entrada de Koke mejoró a España, que paulatinamente volvió a encontrar el ritmo de circulación en busca de un pase definitivo. Piqué tuvo otra vez el tercero a la salida de un córner en el minuto 83 (España no había tirado a puerta en la segunda parte). Pero Costa mereció su segundo gol en el 85 tras una internada malograda de Isco. No hubo mayores sustos hasta el minuto 90, pero sí en el 91, cuando Ramos no hizo penalti a Pandev de puro milagro. El desconcierto de la jugada agrió seguramente el final del partido a Lopetegui, pese a la victoria. España ganó con absoluta justicia y fue muy superior, pero cabe preguntarse si el técnico vasco planteará un equipo tan ofensivo y creativo ante selecciones de mayor enjundia.

Alineaciones:

España: De Gea; Carvajal, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets; Iniesta (Saúl), Thiago (Koke), Isco, Silva (Pedro), y Diego Costa.

Macedonia: Dimitrievski, Tosevski, Sikov, Mojsov (Trickovski), Ristevski, Stjepanovic (Elmas), Spirovski, Ristovski, Alioski, Pandev y Nestorovski.