El capitán del Linares fue 3 veces al médico sin que le hiciesen la ecografía que le hubiera salvado

La familia de Fran Carles y la población local aún en estado de ‘shock’, sostienen que hubo negligencia médica. (EL ESPAÑOL).

Fran Carles no se le cayó una pesa en el muslo; se le cayó a la persona que hacía ejercicio a su lado en un gimnasio de Fuengirola. Fue la primera de las insólitas circunstancias que le llevaron a morir tres días después de un fallo orgánico masivo en el hospital San Agustín de su ciudad, Linares. “Vino muerto de Málaga”, se dice en el centro sanitario,  “aquí ya no podíamos hacer nada”. Los médicos de la ciudad rehuyen cualquier conversación ‘on the record’ con la prensa: a la espera de la publicación de la autopsia oficial, sus abogados imponen mutismo sobre un caso bajo secreto de sumario que parece aproximarse a una querella por negligencia si la familia, una vez recibidos todos los documentos del Juzgado, ve elementos de causa penal, como explican sus representantes legales a EL ESPAÑOL. “Si se instruyen diligencias de investigación y la Fiscalía observa indicios, procederemos”, dicen fuentes muy cercanas a la familia de Carles. “Todo esto es muy doloroso, pero la familia necesita justicia y esto no puedo volver a ocurrir”.

PRIMERO MIJAS

Después del accidente Fran, de 26 años, fue a las urgencias de un centro de salud en Mijas, donde le dieron antiinflamatorios. “Ni pruebas ni análisis de nada”, como cuenta a este periódico un familiar muy próximo al futbolista fallecido. Pasó un día y se fue esta vez (junto a su novia, Lola) a las urgencias de Fuengirola, donde pasaban las vacaciones previas al inicio de la pretemporada del equipo: había sido de hecho, la proximidad de los primeros entrenamientos lo que le indujo a ir a sacarse un bono en aquel gimnasiopróximo al apartamento de alquiler.  “Era exigente al máximo en su trabajo, y esa exigencia le costó la vida. Murió por su Linares, al igual que vivió por él”, escribió su novia el miércoles en una carta publicada en el Diario de Jaén.

DESPUÉS, FUENGIROLA

Carles llegó a Fuengirola con vómitos, asegura la familia, pero le dijeron lo mismo que en Mijas: antiinflamatorios y (auto)observación. Se volvieron al apartamento, a estar tranquilos, a ver si mejoraba. Pero el dolor y las molestias no remitían. En aquel momento, 24 horas después del accidente, se había iniciado ya la intoxicación que lo llevaría a ser enterrado entre miles de personas el día 9 en el Parque Ciudad Jardín de Linares, tras un homenaje desgarrado de la afición ‘minera’. Su cuádriceps, extraordinariamente desarrollado por la práctica del fútbol profesional, se había abierto por el golpe: al hematoma resultante iban afluyendo enzimas altamente tóxicas que, eventualmente diseminadas por el riego sanguíneo, inutilizarían los riñones y desencadenarían un fallo orgánico masivo e irreversible.

La única manera de detectar la afección del capitán del Linares hubiera consistido en la realización de una ecografía (que detecta lesiones en tejidos blandos) y un análisis de sangre (más importante aún, para detectar signos de sepsis o intoxicación): un protocolo de actuación habitual en centros de salud, como confirman tres médicos andaluces (entre ellos, dos de atención primaria) a este periódico; especialmente desde que la implantación del gimnasio como modalidad deportiva haya multiplicado las roturas musculares y los casos clínicos en que sólo la diálisis evita la muerte a pacientes con rabdomiolisis, invadidos ya por la sepsis pero todavía a tiempo de ser limpiados por una máquina que reemplaza a los riñones inservibles.

LINARES

Los dos centros malagueños mencionados prescindieron de la realización de estas pruebas. Fran Carles, tras volver de su segundo examen rutinario en Fuengirola, se sentía cada vez peor. Al día siguiente la pareja decidió poner fin a sus vacaciones y regresar a Linares para ir a su hospital, el San Agustín, que comparte incluso personal sanitario con su club, el Linares Deportivo. El futbolista predilecto de la ciudad volvía a casa. Acudió al centro médico el día 7 por la tarde, a eso de las ocho. “No estaba mal”, explican a este periódico autoridades médicas provinciales, siempre anónimamente. “Incluso tenía ganas de irse ya a casa”.

Una residente de traumatología le aplicó hielo, le dio antiinflamatorios y le hizo una radiografía de la pierna (no una ecografía, que detecta los tejidos blandos). Lo que necesitaba el futbolista era un vaciado urgente del hematoma en su cuádriceps y muy probablemente una diálisis preventiva para tratar de salvar la vida (o la vida y los riñones), pero no hubo ecografía ni pruebas analíticas que pudieran alertar a los médicos de lo que se avecinaba en el organismo del desdichado capitán.  Carles y su chica escucharon otra vez la misma cantinela: (auto)observación. Vuelta a casa.

Sólo por unas horas: a medianoche, el jugador adivinó que había “algo muy mal dentro de mí”. Regresaron a San Agustín. Esa vez, la cuarta que atravesaba el umbral de un centro hospitalario andaluz, el personal se dio cuenta de que Fran no estaba bien. “Estaba mareado, aturdido…”, revela una persona que lo sabe. “Mal estado general”. La pierna extraordinariamente hinchada y signos claros de insuficiencia renal. Le abrieron la pierna para sangrarla, pero era tarde. Las analíticas arrojaban cada vez cifras más escandalosas de determinados marcadores. El hígado estaba consumido en una cirrosis metabólica. Los enfermeros se miraban entre sí, al parecer, y encogían los hombros: “¿Qué podemos hacer por este chico?” Hubo lágrimas en la UCI. A los 26 años, de la manera más incomprensible que pueda concebirse, el capitán del Linares moría en el hospital de su tierra, el mismo donde ocho años antes había muerto su padre, la leyenda del club, de otro fallo multiorgánico tras una infección bacteriana. Cuando la forense llegó al tanatorio y examinó los informes de los centros de salud, sólo dijo: “Esto no está nada claro”.

Todo el mundo en Linares opina que la muerte de Carles fue una negligencia. Facultativos, periodistas, familiares y amigos lo repiten en privado, pero la ciudad guarda silencio a la espera del informe de la autopsia (que fue realizada en dependencias judiciales y no el hospital San Agustín). “Estamos destrozados”, repiten continuamente. Aunque autoridades sanitarias consultadas niegan que la sucesión de circunstancias y fatalidades haya sido agravada por la imprudencia del Servicio Andaluz de Salud, cinco profesionales de la medicina que viven y trabajan en Jaén han ofrecido a EL ESPAÑOL (bajo condición de anonimato) una explicación notablemente coincidente de lo ocurrido con un chico que todos describen como “fortísimo”, “un prodigio físico”.

COLAPSO MÉDICO

Uno de ellos estuvo cerca de Fran, una celebridad en Linares, en aquellas horas “imborrables”. Justifica inicialmente la autoridad de sus compañeros malagueños porque en esas situaciones manda “la apreciación o no de gravedad extrema” del profesional: “No se puede hacer un TAC craneal a todo el que viene con un dolor de cabeza”, remata. Informado, sin embargo, de que la familia asegura que no le practicaron las pruebas pertinentes en ninguna de sus tres primeras visitas a centros de salud (Mijas, Fuengirola, Linares), pregunta de nuevo sobre el anonimato de sus palabras y baja la guardia: “La única que sabe lo que pasó de verdad, en efecto, es la novia. Yo le digo que los servicios de urgencias de la costa en verano no aumentan de personal y la población se triplica o cuadriplica… La situación a veces es tremenda, gente que lleva 24 o 48 horas de guardia. A Fran le ocurrió en el peor de los sitios que le podía tocar: médicos contratados en precario, sustituciones. Usted no sabe en qué situación estamos”.

“La urgencia es un caos”, dice un doctor de atención primaria (el mismo tipo de centro de salud adonde acudió Carles las dos primeras veces en Málaga). “El estrés es tremendo… Yo creo que ese montón de casualidades que se encadenaron, verdaderamente increíble, viene de que está mal organizado. Los recortes presupuestarios se notan sobre todo en atención primaria y las urgencias”. Otro médico generalista que trabaja en la provincia de Jaén, con experiencia en lesiones musculares problemáticas, afirma tajantemente que “habría que haber llevado al chico a un hospital enseguida” y critica que no se le hiciese una ecografía en ninguna de las tres primeras consultas. “Después solemos pedir una analítica, por precaución […] Cualquiera de esas pruebas le hubiesen evitado la muerte. Vamos, yo te digo que si fuese Cristiano Ronaldo no estaría muerto”.

“PARA QUE NO LE PASE A OTROS”

Hay un amigo del padre de Fran, Carles, ‘el Raúl del Linares’ (también excompañero sobre el césped), que rechaza hablar confidencialmente y dice que “es muy raro que no le hayan hecho ninguna prueba en tres sitios… Por mucho dinero que se quiera ahorrar, es imposible que a nadie se le ocurra”. Antonio del Arco, 61 años, fotógrafo y periodista ‘amateur’ desde que se jubiló, asegura que “la familia debería denunciar el caso ante la Justicia y aclarar la muerte de un chico tan joven. Para prevenir, sobre todo, otros casos desaparecidos”.

El ambiente de congoja en Linares no desaparece, y la palabra “discreción” está por todas partes. La Justicia está investigando, el Servicio de Salud está investigando, la familia trata de elaborar el duelo. La madre y la novia, dicen parientes cercanos, “no pueden ni hablar”. La residente que atendió al jugador en San Agustín la primera vez, según han dicho a este periódico fuentes fidedignas, está de baja. La sensación de fatalidad ha paralizado a una localidad con un 42% de paro volcada en el fútbol: ocho años después de la muerte de Carles padre, el también capitán ‘minero’ (dorsal 8 del equipo) muere un 8 de julio. El familiar muy próximo de Fran anteriormente mencionado se pasa el día llorando, cuenta, y dice entender que los abogados esperen a tener toda la información, a que se publique la autopsia, a que la novia se recupere y cuente lo que vio. “Esperaremos a que esté toda la información”. Pero insiste en que es cuestión de días. “A Fran, por desgracia, no nos lo van a devolver. Pero al menos que no le pase a otro”.

La Euro de los 24: mucho negocio, poco fútbol

La Eurocopa rentabiliza la popularidad de las selecciones sorpresa en un torneo muy decepcionante en el plano deportivo, pero que supo al menos enmendar sus errores iniciales en materia de seguridad.

Vista general antes de la final de Saint-Denis

Vista general antes de la final de Saint-Denis Kai Pfaffenbach Reuters

Michel Platini no se equivocaba cuando pronosticó, hace cuatro años, que en una Eurocopa de 24 países habría “algunos partidos menos interesantes”. Se quedó, sin embargo, muy corto: la Eurocopa de 2016, la primera tras la ampliación ejecutada por el ex presidente de la UEFA, ha tenido con suerte algunos partidos buenos. En un mes de sacudidas sísmicas para el continente, su torneo deportivo estelar ha ofrecido un fútbol timorato, tenso, ultraconservador, enardecido sólo por las sorpresas de selecciones debutantes que han sabido aprovechar la ‘generosidad’ de Platini y sus herederos para “abrir el campeonato a toda Europa”: una decisión que sólo ha producido beneficios aparentes en el terreno económico.

            La mediocridad del menú futbolístico eurocopero está íntimamente ligada a la expansión del campeonato en un 50%, de 16 a 24 equipos. La simultaneidad del ‘Brexit’ propicia símiles ineludibles con las tensiones en la Unión Europea, cuyo ensanchamiento también amenaza con inmovilizar una institución que vive tiempos de congoja: la ampliación del torneo ha devaluado los estándares de calidad y el interés de los cruces después de que la segunda fase se partiese en dos –una llave muy fácil y otra terrorífica– por el enrevesado sistema de adjudicación de pases a terceros clasificados. La abundancia de equipos configuró una primera fase aburrida, a pesar de la sorprendente igualdad entre selecciones: era complicado quedarse fuera de los octavos (sólo uno de cada tres equipos).

Rumanía-Albania, 19 de junio.

Rumanía-Albania, 19 de junio. Max Rossi Reuters

La presencia en la final de Portugal, que no ganó un partido en tiempo reglamentario hasta las semifinales, basta como ejemplo del pobre nivel exhibido. La supervivencia ha sido el valor fundamental en un campeonato gris. En la UEFA no quieren ni admitir la posibilidad de un retorno al formato anterior: como predicaba en 2012 el autor del invento, Michel Platini: “Imagínense qué ocurriría con el seguimiento del fútbol aquí si Bulgaria nunca participara en un torneo importante… No será bueno para el fútbol, será bueno para las aficiones y para las audiencias”. Una consulta popular ofrecería probablemente un resultado contrario a los intereses del ente europeo, centrados en sumar mercados secundarios a su propuesta de negocio. En privado, muchos profesionales admiten el bajón de calidad. En público, pocos (pero señalados); Joachim Löw afirmó tras la eliminación alemana que “24 equipos están de más. El Mundial también va a aumentar a 40. Cada vez son más. Será un problema a largo plazo. Por momentos, hay una sensación de que no se está ayudando al fútbol y que se está perdiendo calidad”.

Negocio floreciente

Mientras tanto, la profecía de Platini sobre los aspectos financieros del torneo sí parece haberse cumplido: más selecciones significan más partidos, más entradas, más spónsors, más TV, más negocio (se sabrá cuando la UEFA publique su próximo informe financiero)A pesar del temor a ataques terroristas, 800.000 turistas (casi la mitad de los espectadores totales) han visitado Francia. Los patrocinadores sonríen y los hoteles de las ciudades sede han aumentado un 21% de media el coste de las habitaciones. Según la Organización para el Comercio y el Desarrollo de Europa (OCDE), el campeonato deja en Francia un beneficio de 1.200 millones de euros de valor añadido, tras haber desembolsado previamente 1.700 millones en concepto de inversión.

            Las televisiones también han obtenido beneficios. Telecinco, que compró derechos de emisión en abierto tras meses de negociaciones con la UEFA,  ha vivido su mejor mes de junio desde 2008.  Los partidos de Eurocopa, los previos, posts y prórrogas copan las 20 emisiones más vistas de junio en la cadena de Mediaset, a pesar de la eliminación de España. El partido inaugural, Francia-Rumanía (con un 33,8% de ‘share’: 4.490.000 espectadores), es el arranque de Eurocopa más seguido desde 1996. Y la competición acoge 91 de los 100 anuncios más vistos del mes. La enorme popularidad de las ‘cenicientas’ (Islandia, Gales o Irlanda del Norte) ha mantenido a los espectadores frente a la pantalla, evitando desastres económicos en la segunda fase.

Ni exhibiciones, ni estrellas, ni muchos goles

La igualdad entre selecciones presuntamente dispares y el mal juego han caracterizado un campeonato en el que Alemania fue la mejor, pese a su derrota incomprensible en semifinales, y en el que España no logró abanderar finalmente el buen juego anunciado en sus dos primeros encuentros. Sin demostraciones sostenidas de superioridad (ningún equipo ganó sus tres primeros partidos, algo que no pasaba desde 1996), tampoco el mercado veraniego de fichajes será revolucionado por el rendimiento de individualidades descollantes, con excepción quizá del francés Payet, el galés Robson-Kanu o la joven hornada croata. La reforma del torneo ha racionado, en lugar de multiplicar, los dones futbolísticos: la precaución defensiva generalizada ha entregado partidos ensimismados, cuando no tediosos, resueltos con frecuencia por goles postreros que disfrazaron el escaso rango de las propuestas deportivas.

Payet y Kimmich, en la semifinal Francia-Alemania.

Payet y Kimmich, en la semifinal Francia-Alemania. Christian Hartmann Reuters

Los ‘grandes’ de Europa (con excepción de Griezmann, Pepe y Ronaldo, a medias) han deufradado: Lewandowski, Ibrahimovic o Kane, máximos goleadores de la Bundesliga, Ligue 1 y Premier League, apenas vieron puerta. Rooney regresó humillado a Manchester. Iniesta no repitió la hazaña de 2012 y Hazard apuntó maneras para implosionar después frente a Gales.

El promedio goleador no escapa a la escasez general: hasta la final se había anotado 107 goles en 50 partidos: 2,14 goles por encuentro. La cifra es inferior a la edición de 2012 (2,45), la última de 16 equipos, y al Mundial- 2014 (2,7).

 Seguridad: aprobado final

Los aficionados y la prensa acreditada (no así las fuerzas de seguridad) han experimentado una relajación inconsciente a medida que pasaron los días sin atentados y los incidentes de ‘ultras’ rusos, croatas o ingleses desaparecieron después de un inicio muy preocupante de torneo. La huelga general de la primera semana tampoco benefició al espectáculo. La respuesta masiva de las aficiones ha constituido una victoria a la intimidación en la primera fase. El torneo termina pacíficamente sin necesidad de que los órganos disciplinarios de la UEFA se hayan visto obligados a intervenir de nuevo.

2020: de Bilbao a Bakú

 Podría decirse que el futuro del torneo dependerá del resultado de las elecciones a la presidencia de la UEFA del próximo mes de septiembre, pero la satisfacción de los organizadores se aleja del desengaño popular51 de 54 federaciones europeas aprobaron en su momento la ampliación del campeonato a 24 selecciones (votaron en contra Inglaterra y Alemania). Lo único seguro hasta ahora es que la fase final de la Eurocopa 2020 tendrá 13 sedes diferentes en otros tantos países (desde Bilbao a Bakú, con final en Wembley). La fiesta debe continuar.

Adiós al joven capitán del Linares, hijo de una leyenda y víctima de la fatalidad

El fallecimiento de Fran Carles tras caérsele una pesa en el muslo destroza a una ciudad volcada con el fútbol. Su padre, leyenda del club, falleció de un tumor a los 49 años en 2008. La maldición persigue a las estrellas del equipo. Fran Carles

Fran Carles

“La esperanza es algo bueno, quizá lo mejor de todo, y las cosas buenas no mueren”. El estado de la cuenta de Twitter de Fran Carles parece concebido para consolar a una ciudad que este viernes, días antes de que el Linares comience su pretemporada, entró en estado de ‘shock’: justo un día después de que se retirase su capitán (Francisco Pérez Pérez, ‘Chico’, el jugador más longevo del fútbol español) vio cómo su segundo capitán, el hijo de la mayor leyenda en la historia del equipo, desaparecía de forma inconcebible: una pesa que le cayó sobre el muslo en el gimnasio de un hotel le acabó produciendo un trombo no diagnosticado que tres días terminó en un fallo multiorgánico.

Carles estaba de vacaciones con su novia en Málaga y había bajado al gimnasio para empezar a activar el cuerpo con vistas a los primeros entrenamientos del verano. Cuando se le cayó la pesa fue al hospital, pero apenas le recetaron unos calmantes: no le exploraron ni le hicieron las pruebas que hubiesen detectado a tiempo el trombo, única forma de evitar males mayores. Volvieron al hotel. Y allí comenzó su calvario: los dolores aumentaban sin remedio. Regresó al hospital. Más calmantes. “Se sentía muy mal”, como cuentan desde una peña linarense. Volvió a la ciudad la noche del jueves, y esa misma madrugada a las 5.00 se fue a Urgencias. En la ciudad dicen que entró quejándose de que algo iba “muy mal” en su cuerpo y que no soportaba los dolores. Le operaron de urgencia, pero ya era tarde: el hígado y el riñón ya no funcionaban bien, era imposible salvar su vida. Entró en coma y fue derivado a la UCI. El tiempo había jugado en su contra.

Desgracia infinita y tristeza profunda. Mi pensamiento y todo mi cariño para su familia, amigos y el@Linares_Dptvo. DEP Fran Carles.

LA MALDICIÓN DEL LINARES
 El padre de Fran, Ignacio Pardo Venteo, más conocido como ‘Carles’, es un mito para el Linares: “Como Raúl para el Madrid o Torres para el Atlético”, en palabras del periodista jiennense Javier Esturillo. A ‘Carles’ le descubrieron un tumor en junio de 2008, con 49 años, y murió dos meses después, el 27 de agosto, dos días antes de la gran efeméride linarense: la muerte de Manolete. Le despidieron como a un ídolo. La muerte del hijo por un accidente inverosímil ha reabierto la herida de la maldición que persigue a las grandes estrellas del Linares: Mariano Pulido, ex internacional, posteriormente secretario técnico del club, murió en 2013 a los 56 años, víctima de un Parkinson; Manolo Preciado, que acabó siendo un conocido entrenador de Primera División, falleció un año antes de un infarto a los 55.

En una ciudad de 60.000 habitantes con un 42% de paro, ya sin minas y sin grandes fábricas, el Linares Deportivo es “un símbolo de pertenencia”, como dice a EL ESPAÑOL Esturillo: “El Cádiz del norte de Andalucía”. La fatalidad persigue a un equipo que milita en la Segunda División B y que en una ciudad económicamente deprimida lleva más de 5.000 personas al campo todos los domingos (más que el Getafe o el Mirandés, por ejemplo). Hace dos años su afición obligó al Rayo Vallecano a abrir el estadio de Vallecas para el filial del equipo en la liguilla de ascenso de Tercera a Segunda B: el equipo andaluz había desplazado a 1.500 personas a Madrid y en la ciudad deportiva de Vallecas no cabían.

“LOS VALORES DEL PADRE”

Fran Carles tenía más técnica que su padre (clásico ejemplo de futbolista con garra y carisma). Era un mediocentro técnico al que había dado confianza Manolo Tomé y que acabaría dando numerosas alegrías a la afición: marcó en Écija el último tanto de la historia del CD Linares, el equipo del que había sido capitán su padre, antes de convertirse en el Linares Deportivo. También metió (contra el Castellón) el gol del ascenso a Segunda B hace un año. “Era un chico que se cuidaba mucho”, recuerdan en la consternada redacción del Diario de Jaén. “Representaba los valores del padre”. Llevaba siete años en el equipo.

Carles deja novia, madre y un hermano también futbolista, Ignacio. El club cerró su oficina de prensa este viernes y acertó a publicar un comunicado en Twitter: “Nos deja un amigo, nos deja un azulillo, un compañero, un hijo, un hermano”. Linares entera se encomendará ahora a la cuenta del deportista caído: “La esperanza es algo bueno, quizá lo mejor de todo, y las cosas buenas no mueren”.

Iker ‘Bart’ Muniain: el ‘cachorro’ favorito de San Mamés, en el disparadero

El navarro suma a su crisis futbolística un escándalo por el que podría ser recordado eternamente. 

Ilustración: Cranio Dsgn

Ilustración: Cranio Dsgn

De las dos finales (Copa del Rey y Europa League) perdidas por el magnífico Athletic de Bielsa en mayo de 2012 quedó una imagen perdurable: la de Iker Muniain (Pamplona, 1992) llorando sobre el césped el fin de un sueño maravilloso. Aquel equipo tocó techo y se descompuso meses después, pero lo que nadie podía predecir es que el cachorro favorito de San Mamés se iría diluyendo mes tras mes, temporada a temporada, hasta convertirse en un futbolista poco relevante, actualmente suplente, prolongación irreconocible del jugador que en 2009 se convirtió en el más joven en debutar con el Athletic y el más joven (hasta 2012) que metía un gol en la historia de la Primera División.

Sólo tenía 19 años, pero aquellas lágrimas desconsoladas en Bucarest tras perder la Europa League serían el inicio de su cuesta abajo. El verano anterior Munian había sido campeón de Europa con una selección sub-21 en la que también estaban sus amigos Javi Martínez (otro navarro del Athletic) y David de Gea. Nadie generaba tanto entusiasmo (con permiso de Gaizka Toquero) en Bilbao como ‘Bart Simpson’, el mote que le acompañó desde sus inicios por su parecido con el personaje televisivo.

LA CONEXIÓN ‘TORBE’

Joven, rico y famoso, Munian llevaban una vida habitual entre los chavales tocados por la varita mágica del éxito en el mundo del fútbol, una de cuyas costumbres suele ser presumir por las mañanas, en el vestuario, de mujeres conocidas la noche anterior. Muy unido a sus amigos, Muniain se pasaba las tardes con la pandilla, comiendo gusanitos, organizando fiestas, disfrutando de las mieles de su popularidad y conociendo personajes de la vida social vasca: una existencia que muchos hubiesen firmado a esa edad, pero que le dejó una huella tan imprevista como la terrible lesión que sufriría años después en el estadio Sánchez Pizjuán.

La explosión inesperada del caso ‘Torbe’ en el entorno de la selección absoluta es la resaca monumental de un desenfreno espoleado por su amistad con el productor pornográfico de Portugalete, hincha fanático del club vizcaíno, encarcelado actualmente por presunto abuso de menores y trata de blancas. Las revelaciones de una testigo protegida han colocado su nombre en la picota mediática justo antes del estreno de la Eurocopa, en una fase muy diferente de su carrera, sin haber vuelto aún a coger el ritmo anterior a su lesión (producida hace 14 meses). A sus 23 años, todavía célebre pero reserva en su equipo, Muniain no formaría parte de una selección española con 50 convocados. Quizá tampoco con 100.

PROBLEMAS CON OSASUNA

Los excesos del pasado persiguen a un futbolista que en su época de gloria, cuando era una de las mayores promesas del triunfante fútbol español, tenía tendencia a la ostentación infantil (en una ocasión, por ejemplo, celebró un gol mostrando un dibujo de Bart Simpson “haciendo un calvo”). Su relación con Osasuna siempre fue polémica. “No sé por qué tengo que tenerle cariño. A mí nunca me han dado nada y sigue sin dármelo. Desde que era pequeño me he enfrentado contra ellos y ahora que juego en el Athletic también. Yo soy del Athletic desde siempre”, dijo el jugador en una entrevista muy polémica en 2010.

Muniain, jugando con el Athletic.

Muniain, jugando con el Athletic. EFE

Dos temporadas después, Muniain vio la quinta tarjeta amarilla en un partido contra la Real Sociedad y declaró que el árbitro Undiano Mallenco (navarro) le había amonestado a propósito para que no jugase el siguiente encuentro contra Osasuna. César Cruchaga, ex jugador rojillo, le respondió ante la prensa: “Para tapar lo que ha hecho, intentó rajar contra el árbitro y eso es de cagón y de ser muy poco hombre”. Puñal, otro futbolista navarro, fue más moderado: “Me da un poco de lástima la situación. Más que nada por él. Es un buen chaval, pero cada vez que abre la boca mete la pata”.

“PERPETUO CACHONDEO”

Tampoco se comportaba con especial prudencia el futbolista del Athletic en las redes sociales, donde se intercambiaba mensajes –hoy muy comentados– con ‘Torbe’ (y De Gea, entre otros) que no pueden interpretarse de muchas maneras diferentes: “@IkerMuniain27 yo en madrid haciendo bukakes, te vienes a ver uno?”, preguntaba por ejemplo ‘Torbe’ en 2011.“Aquí, cenando con los brothers!! os quiero muchisimooooo!!!”, respondía el jugador. Fue muy difundida una foto con una actriz ´porno’ hecha durante una concentración en Madrid con la sub-21. “Muniain no es mal chico, pero vivía en perpetuo cachondeo”, explica a este periódico un conocido suyo del Athletic que guarda su identidad. (El mutismo sobre el jugador en Bilbao es generalizado; nadie quiere agrandar la herida y reclaman la presunción de inocencia).

Las relaciones entre Osasuna y Athletic de Bilbao son tensas por la costumbre del equipo vizcaíno de llevarse jugadores formados en el equipo de Chantrea, un barrio de Pamplona, convertida en la sucursal navarra del club vasco: otros casos recientes de renombre son Javi Martínez, Iraizoz o Pablo Orbaiz. En Pamplona, como cuentan diversos aficionados osasunistas a EL ESPAÑOL, el único jugador ‘emigrado’ a Bilbao que tiene problemas en la ciudad es Muniain, generalmente recluido en Chantrea cuando visita su lugar de origen. La afición no ha olvidado el gesto con el que mandó callar a Indar Gorri, la facción más radical de El Sadar, días después de aquellas polémicas declaraciones sobre el club navarro. En la ciudad cuentan que los ‘ultras’ rojillos querían buscar al hermano del jugador para darle una paliza en venganza (cosa que nunca sucedió).

RÉCORD DE PARTIDOS CON LA SUB-21

La precocidad de ‘Bart’ fue tal que ostenta el récord de partidos con la selección sub-21, con 28. (También llegaría a debutar con la absoluta en un amistoso contra Venezuela en 2012). Eduardo, un pamplonés de su generación, recuerda un partido de Copa que jugó con su colegio, Luis Amigó, frente al Xantrea en 2005, cuando ambos tenían 12 años. “Habían venido incluso ojeadores a vernos, ya había rumores de que tenían chicos muy buenos en el equipo”, rememora por teléfono. “Se le veían muy buenas cualidades: era muy rápido y tenía el carácter de los futbolistas: mucha garra, espíritu ganador, quería tirarlas siempre… En cuanto podía te la liaba”.

Muniain junto con De Gea.

Muniain junto con De Gea. EFE

Extremo izquierdo con querencia hacia la posición de segundo punta, Muniain llegó a la cantera del Athletic la temporada siguiente. Tuvo una de las progresiones más rápidas que se recuerdan en el club, hasta el punto de que con 16 años fue convocado por Joaquín Caparrós, entonces entrenador de los ‘leones’, para partidos amistosos. En 2009 jugaba ya en Primera (un récord en el club). El Athletic se encargó de protegerlo desde el principio: su familia se mudó a Vizcaya con él para prevenir problemas mayores, conocedores del potencial peligro, y apenas concedía entrevistas. Era un chaval de 18 años al que se auguraba un futuro espléndido y al que había que contener.

En las dos temporadas siguientes Muniain fue nominado al Golden Boy (premio al mejor futbolista de Europa menor de 21 años). Se le llegó a denominar incluso ‘el nuevo Messi’ por su estatura, su desarrollado tren inferior y una capacidad para el regate que hacía levantar al público del Athletic de sus asientos. En la primera y memorable temporada de Bielsa en Bilbao alcanzó las dos finales mencionadas y metió un gol para la historia durante la ida de los octavos de final de la Europa League en Old Trafford (2-3).

LA LESIÓN DE SEVILLA

Dos meses después, aquellas lágrimas sobre el césped de la final de Bucarest señalan el comienzo del declive. Bajó notablemente su rendimiento la siguiente temporada (aunque en junio de 2013 volvería a ganar la Eurocopa sub-21 con España, ya como suplente). En la 2013-2014 su figura volvió a adquirir brillo: marcó 7 goles en un equipo que sería cuarto en Liga. Y después se esfumó de nuevo, mientras otros compañeros (Javi Martínez, Fernando Llorente, Ander Herrera) fichaban por algunos de los mejores equipos del mundo y él no se subía a ese tren. El 5 de abril de 2015, ante el Sevilla, sufrió el primer golpe realmente grave de su carrera: rotura de ligamentos de la rodilla izquierda, una de las peores condenas para un futbolista profesional. Todavía no se ha recuperado completamente, a la luz de su comportamiento en los últimos meses (reapareció en diciembre: dos goles y ninguna asistencia desde entonces, con molestias musculares y bastante banquillo).

Muniain, entrenando con sus compañeros.

Muniain, entrenando con sus compañeros.

Además de sufrir las consecuencias de haber sido encumbrado tan joven, Muniain afronta ahora la mancha de su implicación en un posible caso de proxenetismo en una época de férrea vigilancia a los comportamientos de los futbolistas. El jugador ha asegurado que “los hechos relatados son absolutamente falsos”. “Espero que todos los seguidores que me han animado en el terreno de juego confíen en mí en estos momentos”, señaló en un breve comunicado. El precio de la fama y de la juerga podrían convertir a la ‘perla’ predilecta de San Mamés en otro Gurpegui, un jugador más recordado por un ‘affaire’ extradeportivo (su sanción por dopaje).

A sus 23 años, Muniain ya no es un chiquillo. Es casi un veterano: afronta su octava temporada en la élite con el doble desafío de recuperar el prestigio futbolístico y defender su inocencia. En el entorno del Athletic se insiste en que la paternidad “le ha cambiado”, como demostrarían las fotos que cuelga en su cuenta de Twitter (771.000 seguidores). La denuncia de la testigo protegida debería ser la última llamada de atención para un talento que parece perderse irremisiblemente, presionado por las expectativas y unos pecados de juventud que se cobran su peaje años después.

El árbitro que salió del armario deja el fútbol: “No aguanto más”

Jesús Tomillero, el primer colegiado que reconoció su homosexualidad en público, abandona el arbitraje tras ser insultado en un campo de fútbol de Cádiz y “ver a toda la grada riendo”.

Tomillero Bevanete

Tomillero Bevanete

El penalti que pitó el sábado pasado no se le olvidará a Jesús Tomillero probablemente nunca. Corría el minuto 47 del Portuense – San Fernando Isleño (en el Puerto de Santa María) y hubo una patada “clarísima” en el área. Inmediatamente surgieron de la grada, blindada por el anonimato, los insultos y el escarnio: “¡Ese es el maricón que sale por la tele!” “¡Te vas a meter el gol por el culo, maricón de mierda!”, gritó un aficionado del equipo visitante.

Imbéciles hay en todos los estadios del mundo. El problema, cuenta Tomillero tres días después a EL ESPAÑOL, “es que todo el público se reía”. “Eso es lo que más le afectó”. Estaba bastante acostumbrado a escuchar insultos antes y después del 26 de marzo pasado, cuando las ofensas reitreradas de un utillero de la Peña Madridista Linense, un equipo de la Segunda División Juvenil Andaluza, le llevaron a interponer una denuncia y asumir públicamente su homosexualidad en una entrevista con este periódico.

Este lunes el colegiado comunicó a la Real Federación Andaluza de Fútbol su retirada como árbitro porque “no aguanta más los insultos”. No le gusta ver el fútbol en la tele, pero arbitrar es (o era) su “mayor pasión”: “Me duele más que nadie”, cuenta desde la cafetería de La Línea de la Concepción donde trabaja como camarero desde las seis y media de la mañana hasta las tres.

Había empezado como árbitro hace una década, con 11 años. No pensaba abandonarlo nunca: en marzo decía que no sentía miedo por el futuro. Sobrestimó su capacidad de resistencia en un entorno desprotegido por las autoridades deportivas.

“LA VIDA ME HA CAMBIADO MUCHÍSIMO”

Jesús Tomillero asegura que la vida le ha cambiado “muchísimo, una barbaridad” desde que decidiese contar su historia. Para bien y para mal. El principal cambio positivo: “Fortalecer a otros homosexuales, árbitros y no árbitros, incluso gente que decía que quería suicidarse y no lo hizo por ver mi ejemplo”. Y también el comportamiento de algunos políticos: cita a Pablo Iglesias, a varios diputados de Podemos y al PP de la Línea de la Concepción, que ha emitido una nota de prensa en su apoyo.

La sanción impuesta a aquel utillero impresentable por el Comité de Competición de Cádiz fue de 9 partidos de suspensión y 30 euros de multa. “Algo absolutamente increíble; se supone que con el deporte están formando a gente de 14 y 15 años”. Tiene esperanzas de que la denuncia formulada por los incidentes del sábado tengan una respuesta más contundente: el delegado del San Fernando va a testificar a favor suyo.

Jesús Tomillero y su pareja

Jesús Tomillero y su pareja

Los cambios negativos: “Los insultos aumentaron”. “Y después ver gente cómo los dirigentes de la Federación Andaluza, Eduardo Herrera y Felipe Santos, que no tuvieron la vergüenza ni de saludarme cuando nos vimos en las Jornadas de Actualización de Árbitros. En cambio, Pérez Melero o Fernández Borbalán [árbitros de Primera División] me dieron muchos ánimos”. O Televisión Española, “que dice que quiere hacer un documental sobre mi vida pero no ha emitido ni un segundo sobre los ataques constantes que me han hecho. Para mí eso es lamentable, siendo una televisión pública no hablan de la vida real, sólo de política”.

Los científicos en que se apoya Gasol ven “repugnante” que la OMS avale los Juegos

Amir Attaran y Lee Igel denuncian a EL ESPAÑOL la connivencia entre la organización y el COI. El presidente del COE, Alejandro Blanco, vería “catastrófica” una cancelación: “Sería una locura”.

Pau Gasol, en el acto donde ha declarado sus dudas sobre si acudir a Río.

Pau Gasol, en el acto donde ha declarado sus dudas sobre si acudir a Río. Emilio Naranjo EFE

“Es deshonesto, peligroso y repugnante que la Organización Mundial de la Salud escoja el daño cerebral antes que reconocer una equivocación”, dice a EL ESPAÑOL Amir Attaran, inmunólogo, profesor de salud pública en la Universidad de Ottawa y uno de los principales firmantes de la carta que más de 150 científicos han suscrito exigiendo un aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Brasil ante la epidemia de Zika en Brasil. La carta ha encontrado un poderoso altavoz en Pau Gasol, que este lunes declaró que no sabía “si acudir o no” a la cita olímpica.

Estos científicos han atacado principalmente a la Organización Mundial de la Salud, a quien acusan de actuar en connivencia con los intereses del Comité Olímpico Internacional, y no pensando en el interés público. Hace unos días, ambas organizaciones celebraron una reunión sobre un proyecto conjunto para combatir la obesidad infantil. Esta comisión está presidida nada menos que por Jacques Rogge, presidente del COI entre 2001 y 2013. En ella se recordó que “el COI lleva trabajando con la Organización Mundial de la Salud durante más de 20 años, y en 2010, el Memorando de Entendimiento entre ambas organizaciones fue renovado para implementar nuevas acciones en común”. Para Attaran, “obviamente, la OMS no puede ‘implementar acciones en común’ con el COI y al mismo tiempo ser un juez neutral sobre si los JJOO serán seguro: esto prueba que la OMS está sumida en un conflicto de intereses extremo y no es de fiar”.

Un kit antiZika

Un kit antiZika CARLO ALLEGRI REUTERS

El canadiense se apoya en otra declaración reciente, de este mismo mes de mayo, en la que la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) admiten ser los encargados de asesorar al Gobierno de Brasil, al COI y al comité organizador de los Juegos Olímpicos. “Un objetivo importante del asesoramiento de la OMS estará en torno a las medidas para reducir la población de mosquitos Aedes, transmisores del Zika”. Ante esta declaración, el inmunólogo comenta que “cuando la OMS es quien asesora a las Olimpiadas sobre la lucha contra los mosquitos y el Zika, pero los datos epidemiológicos muestran que tanto las enfermedades transmitidas por mosquitos como el Zika han subido en Río en lugar de descender, significa que el asesoramiento de la OMS ha fallado, pero por supuesto ellos no van a admitir su responsabilidad”, añade. “La OMS está ocultando este fracaso, haciendo parecer que no hay problemas con las Olimpiadas, incluso si eso provoca que el Zika se extienda y cause daños cerebrales a niños de todo el mundo”, dice el experto.

UN VIEJO DEBATE EMERGE CON GASOL

Este debate entre epidemiólogos y expertos en salud pública con Río 2016 de fondo lleva meses produciéndose, aunque ahora haya flotado hasta la superficie de la actualidad gracias a la llamada de atención de Pau Gasol. Como es sabido, los deportistas tienen un altavoz incomparable para poner el foco sobre desgracias o injusticias olvidadas, aunque a veces corran el riesgo de pintar la realidad con una brocha demasiado gruesa. Y en particular, cuando se refieren a asuntos médicos o científicos.

¿Ha ocurrido eso en este caso? Para Antoni Trilla, jefe de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, la tribuna del pívot español en El País estaba muy bien planteada, aunque sobrestimaba algunos de los riesgos de la epidemia de Zika. “Doy todo el crédito a los 150 científicos de la carta, aunque nos sorprende un poco ya que muchos de ellos vienen del mundo de la ética o del derecho”, explica Trilla a EL ESPAÑOL, “y en el otro lado de la balanza hay que colocar a la OMS, que con todos sus peros y contras es una buena organización, el CDC de Estados Unidos, muy fiables, y el Centro Europeo para Control de Enfermedades”.

Todos estas instituciones han hecho informes regularmente y han manifestado “que el riesgo para la salud pública es muy bajo, que el riesgo para los viajeros es el mismo que hace mucho tiempo y que los Juegos Olímpicos no tienen ninguna razón epidemiológica para suspenderse”, dice Trilla. “Otra cosa es si estamos en el mejor de los escenarios, pero esto es lo que toca”.

APLAZAMIENTO O TRASLADO, NO SUSPENSIÓN

Ante esto, Attaran recalca que en la carta no abogan por una suspensión, sino por un aplazamiento o un traslado de las competiciones a otros lugares, dentro o fuera de Brasil, sin riesgo de Zika. En lo que sí coinciden tanto una como otra parte es que, a diferencia de para quienes viven allí o visitarán Río como aficionados, para los deportistas olímpicos que acudan a Río la posibilidad de contraer el Zika es muy baja.

Las embarazadas, población de riesgo ante el Zika.

Las embarazadas, población de riesgo ante el Zika. Pablo Romero Reuters

“El riesgo es únicamente para pacientes embarazadas, y no sabemos todavía cómo medirlo”, apunta el epidemiólogo catalán, para quien alguien en la posición de Gasol puede, en cambio, “tener una intención de tener hijos tras los juegos y temer que el virus se transmita sexualmente, por lo que tendría que esperar entre uno y dos meses o, de forma razonable, posponer el intento de embarazo cuatro meses y quedarse del todo tranquilo”.Tanto Attaran como Lee Igel, otro de los firmantes de la carta que citaba Gasol, reconocen que existe bastante incertidumbre en cuanto a cómo la cepa brasileña del virus podría comportarse en países en vías de desarrollo o cómo afectarán a la expansión de la epidemia recibir visitantes de países de todo el globo, pero sí tienen clara una cosa: la Organización Mundial de la Salud no es el juez más neutral para tomar una decisión al respecto.

CONSECUENCIAS “CATASTRÓFICAS”

No sería la primera vez que una competición internacional se malogra a causa de una epidemia, ya que el ébola en África Occidental ya obligó en 2015 a Marruecos a suspender la celebración de la Copa de África de fútbol. Los efectos de un aplazamiento (o cancelación) de unos Juegos Olímpicos, sin embargo, desbordan cualquier previsión conocida, como afirman a EL ESPAÑOL portavoces del Comité Olímpico Internacional.

Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, reconoce en conversación con este diario que los daños serían “catastróficos”. “La anulación sería una locura”, asegura, “pero los Juegos jamás se harían a costa de la salud. La primera prioridad es la salud de los deportistas, expediciones y periodistas”. Se calcula que acudan a Río en agosto 11.000 atletas, 30.000 periodistas y medio millón de turistas extranjeros. “No se juega con la salud de tanta gente por dinero”, concluye Blanco, quien defiende el prestigio y la independencia de la Organización Mundial de la Salud: “Si fallase por presiones extrañas, estaría muerta, ¿no cree?”

¿CUÁNTO COSTARÍA LA CANCELACIÓN?

“Nadie en su sano juicio es capaz de dimensionar el coste de una hipotética anulación”, declara el presidente del olimpismo español. Portavoces del Comité Organizador de Río 2016 aportan una respuesta similar a la pregunta sobre el precio de la cancelación (o incluso aplazamiento).

Las pérdidas económicas incluirían el coste de las obras, cuyo presupuesto supera los 12.000 millones de euros. También el del comité organizador de los Juegos, cercano a los 3.000 millones, en su integridad financiado por patrocinadores privados que darían lugar a correspondientes indemnizaciones. “La cadena de demandas judiciales sería impresionante”, explica desde Río un miembro de dicho Comité.

Las cuentas no se terminarían ahí. Habría que sumar la devolución de los derechos televisivos (con una audiencia potencial de 700 millones de personas), valorada en cientos de millones de euros. Con el agravante de que sería muy difícil reubicar las emisiones en otro momento del año que no sea agosto.

A todo ello habría que sumar toda la logística del evento y los compromisos cerrados por los 205 Comités Olímpicos nacionales para sus expediciones: vuelos, hoteles, publicidad. La lista de spónsors con derecho a indemnización sería interminable: una cascada de reclamaciones sin precedentes en la historia del deporte. Por último, como afirma Alejandro Blanco, “¿cómo se valora el impacto en la imagen del COI?”

EL DESENCANTO BRASILEÑO

Brasil necesita una buena noticia: golpeado en su orgullo por una inmensa crisis política y económica, la resaca del triunfalismo ‘lulista’ acosa a un ‘gigante’ sin cimientos sólidos para el que la cancelación de los Juegos sería un desastre moral y material devastador: más desempleo, hoteles construidos ‘ad hoc’ para el evento completamente vacíos, más deudas, mayor pesimismo. Como dice el citado portavoz  olímpico, “es lo único que les faltaría”. Después se defiende: “En febrero, en el apogeo del mosquito, vinieron cientos de miles de turistas al Carnaval carioca, pura fiesta y sexo, y no hubo ninguna epidemia internacional. ¿De verdad va a haberla en agosto, el mes con menos insectos del año?”

El árbitro gay que quiere ser político: “El PP es mi familia”

Cuando asesinaron a su padre, su madre le dejó en un centro de menores. La misma que cuando quiso retomar la relación lo negaba ante su nuevo marido: “Dijo que hablaba con un primo”. Jesús Tomillero, el primer árbitro en salir del armario.

Jesús Tomillero Benavente junto al Peñón de Gibraltar

Jesús Tomillero Benavente junto al Peñón de Gibraltar – Fernando Ruso.

Jesús Tomillero nunca ve partidos de fútbol en casa, pero la estantería que tiene encima del televisor está repleta de recuerdos sobre arbitraje: placas, trofeos, testimonios sobre una carrera que duraba ya diez años. Susmartphone, desde hace unos días, también está desbordado. Tiene más de tres mil invitaciones pendientes de revisar en Facebook. Le han convocado a un acto sobre deporte y discriminación en el Parlamento Europeo. Todos los días le llaman de cadenas punteras para que intervenga en programas de radio y televisión. Ha recibido menciones honoríficas del Rayo Vallecano o el Cádiz y mensajes de apoyo de gente tan dispar como Mariano Rajoy o Paula Vázquez. Iker Casillas (lo que más ilusión le hizo) o Pablo Iglesias le han mostrado públicamente su respaldo en Twitter.

La semana pasada tenía 1.000 seguidores; hoy tiene 6.500. Lo mismo en Instagram y Facebook: su fan page pasó de 1.500 a 7.300 seguidores en unos días. Desde que su caso apareció en este periódico, la historia del chico de 21 años que vive con su novio (David, se quieren casar antes de final de año) y abandonó el fútbol harto de insultos y amenazas ha saltado de la Línea de la Concepción (Cádiz) a toda Europa, Latinoamérica, Estados Unidos o incluso el South China Morning Post.

Sin embargo, Tomillero Benavente (su nombre oficial de árbitro, con ambos apellidos) sólo ha salido de su provincia una vez: fue a Jaén, para representar a Cádiz en unas jornadas de colegiados andaluces. “Pero fue en el día, ida y vuelta”, precisa. Esta semana dormirá por primera vez fuera de La Línea: primero en Madrid, (para ir a un conocido programa nocturno) y después en Zamora, donde ha sido invitado a arbitrar en el Primer Encuentro Deportivo contra la Homofobia. Jesús (nacido un 24 de diciembre) enseña los billetes de Renfe desde el móvil como si fueran regalos de Papá Noel: “¡Nunca he ido en tren!”.

En el campo de fútbol Francisco Pozo, al pie del Peñón de Gibraltar, los niños desafían el viento de Poniente y juegan a la pelota mientras sus madres y los bebés miran desde la cafetería. De allí tuvo que escapar Tomillero por la puerta de atrás el sábado 26 de marzo para que no le zurraran por pitar un fuera de juego. Se pasó una hora escuchando “comepollas, te gusta que te partan el culo” (entre otras lindezas) y amenazas de que le iban a partir la cara. Pidió al delegado que llamase a la policía para librarse de la paliza, pero terminó encerrado en el vestuario mientras dos futbolistas y el encargado de material de la Peña Madridista Linenese tiraban piedras a la puerta para demostrar su valentía. Acabó saliendo de allí por una portezuela escondida, llorando. “Yo quería proteger mi integridad física”, cuenta hoy. Pero nadie llamó a la policía: “¡Para qué quieres liarla más!”. Por si fuese poco, el club le recusó al lunes siguiente ante la Subdelegación de Fútbol de la Línea para que nunca volviese a pitar allí, a un kilómetro de su casa.

“LO QUE HAGA FALTA PARA LUCHAR POR LOS GAYS”

Días después de aquello, Tomillero se convirtió en el primer árbitro español que salía del armario. Puso una denuncia en comisaría, con nombres y apellidos, y decidió contar su historia. Encontró eco en numerosos medios nacionales. Semanas después, concretamente el 7 de mayo, pitó su último partido oficial (por el momento) en el Puerto de Santa María.

Se había convertido en “el maricón de mierda que sale por televisión” y fue objeto de burla permanente por parte de todo el campo. Termino destrozado anímicamente: “No sabes cómo me afectó ver a toda la gente riéndose de mí”. El lunes siguiente presentó su renuncia al Colegio de Árbitros y volvió a hablar con EL ESPAÑOL. El impacto de la noticia en medios internacionales fue insólito y su odisea se viralizó también al otro lado del Atlántico.

Hoy al gaditano le entran mensajes y notificaciones de redes con un ritmo apabullante: se ha convertido en trending topic y media España pudo verle llorar en el programa matinal de La 1. Su acusado sentimentalismo viene compensado con un sentido práctico muy desarrollado y una ética espartana. Está dispuesto a “hacer lo que haga falta e ir a donde sea para luchar” por los gays y contra la homofobia, dirá varias veces durante la tarde. “No aguanto más”.

Tomillero en el barrio lienense de San Bernardo.

Tomillero en el barrio lienense de San Bernardo. Fernando Ruso

Actualmente tiene (o tenía) tres trabajos: camarero en una cafetería de 6.30 a 15.00 (de lunes a sábado); arbitro y relaciones públicas en un ‘pub’ los fines de semana. Tomillero dejó el colegio a los 14 años (“a mí siempre me ha gustado trabajar”) y se afilió al PP de La Línea de la Concepción cuando tenía 17. Su pasión por arbitrar (y en general, por participar) sólo se compara con su predilección por las reglas: en un momento de la conversación presumirá, por ejemplo, de que no le han puesto ni una multa en su vida. Su rigor disciplinario sobre el césped le trajo incluso problemas con la Subdelegación de Árbitros de La Línea: “Me decían que sacaba demasiadas tarjetas… Pero yo si tengo que echar a uno lo echo”, responde tajantemente.

Este linense de voz atiplada que ama la libertad y los reglamentos, cuya vocación profesional era ser Policía Nacional, no tuvo precisamente una infancia de sitcom. A su padre lo asesinaron cuando tenía tres años. Días después su madre le abandonó en un centro de menores. “Nos dejó a mí y a mi hermano en el Puerto de Santa María (Puerto Real)”, cuenta. Estuvieron ahí “dos o tres meses”, hasta que su abuelo paterno y su tía (que tuvo su tutela hasta la mayoría de edad) fueron a recogerles. “A mí me han dicho que me encontraron en una esquina llorando”.

“Me decían que sacaba demasiadas tarjetas… Pero yo si tengo que echar a uno lo echo”

La peripecia infantil de Tomillero (que no ha vuelto a encontrarse con su madre) sobrecoge. No quiere hablar de la muerte de su padre ni de las circunstancias de su progenitora porque no ha podido corroborar los rumores que ha oído. Pero sí relata con crudeza cómo era su vida con la parentela: “Yo no me llevaba bien con ellos, yo siempre veía diferencia entre mis primos (que para mí son como si fueran mis hermanos) y nosotros dos. Yo no me sentía cómodo. Cuando ellos querían algo, sí se lo compraban… A mí no. Era muy duro, aunque yo no se lo decía. Noche tras noche llorando solo, tapándome, a escondidas. Me sentía como desplazado… Yo quería estar con mis padres, como cualquier niño. Incluso un beso de buenas noches, que yo no lo tenía… Mi tía no lo hacía adrede, era inconsciente, pero yo necesitaba otro cariño. Siempre lo he necesitado”.

Jesús nunca habitó una residencia fija (pasaba de la casa de su tía a la de sus abuelos, “y después a otra, y después a otra”) y ahora tiene limpísimo el apartamento de 50 metros que comparte con David desde septiembre. “Han sido ocho meses de felicidad”, dice orgulloso. Últimamente lo que más hace es mirar el móvil. Enseña, por ejemplo, un vídeo romántico que le hizo a su novio para San Valentín y en el minuto y medio que dura tiene que tocar la pantalla quince o veinte veces para retirar notificaciones invasivas de redes.

Es sábado y debería estar arbitrando, pero la Federación Andaluza de Fútbol sigue sin hacerle la llamada que él exige (por no haberle apoyado antes en sus denuncias de acoso) para regresar a los campos de juego. El bolsón con la ropa y los banderines está en el sofá, esperando que las autoridades deportivas tengan ese detalle con él.

Su equipo es el Barcelona, pero jamás lo ve. Ni ese ni otros partidos. Los culés han ganado la Liga en Granada diez minutos antes del encuentro que tiene lugar en su apartamento de La Línea. Responde sorprendido: ¿”De verdad? Enhorabuena”. Tomillero Benavente no es un ejemplo de futbolista frustrado devenido en colegiado. Su ignorancia sobre el fútbol es fascinante. No sólo es que sea “malísimo” y sólo dé “patadas a los demás”. Preguntado por si se da cuenta cuando tiene delante a un futbolista muy bueno o muy malo, responde que enseguida se ve a los sucios o a los protestones. Se sabe el reglamento de memoria, pero no le pregunten por el achique de espacios, la defensa adelantada o la diferencia entre el guardiolismo y el cholismo.

Tomillero Benavente no es un ejemplo de futbolista frustrado devenido en colegiado. Su ignorancia sobre el fútbol es fascinante

¿De dónde la pasión por el arbitraje, entonces? Empezó cuando era un niño, a los once, “por casualidad. Hacía de utillero para el equipo de mi hermano y un día me ofrecieron arbitrar un partido amistoso”. A Jesús tampoco le importaba el fútbol entonces. Su hermano era bueno y jugaba en un equipo. Iba a verlo y quería participar, pero aquello no era lo suyo. “Me quedaba en casa cantado, o jugando, viendo la tele. Yo era de jugar con amigos a muñecas o así, nunca me gustaron los balones”. Dirigir se convirtió en una forma de pertenecer. De ser “aceptado”. “Una forma de librarme de todo y de no pensar en mi casa”.

En su labor arbitral, pues, el fútbol es lo de menos. Le gusta “hacer disfrutar a las personas que lo ven, hacer deporte, correr, dirigir el partido e incluso ver que los niños disfrutan como yo […] Enseñar las reglas del juego a los jugadores, que las desconocen muchas veces, incluso en los cuerpos técnicos. Soy un juez y hago que se cumplan las reglas: me fijo hasta en si sacan mal de banda”.

Sabe que tiene fama de estricto, pero defiende su postura: “No tengo que casarme con nadie, igual que nadie se casa conmigo… Yo tengo que pasar las pruebas físicas o teóricas sin ayuda, ¿no?”. Jamás ve partidos por la tele. “¿Para qué? Sólo me interesa lo que hace el árbitro. No sé la explicación, pero veo un partido en la tele y digo ‘qué aburrimiento’. Lo que me gustaría es estar pitándolo. Verlos es perder el tiempo…”.

Tomillero arbitra (arbitraba) cinco o seis partidos el fin de semana; cobraba entre 6 y 45 euros por encuentro, según la edad de los jugadores. Ahora le faltan esos “sábados de locura, yendo de un partido a otro, viajando a Cádiz o a San Fernando”. Abandonar el silbato le ha generado un síndrome de abstinencia. “Es duro no poder hacer lo que uno ama o siente”, insiste; “esta mañana se me saltaban las lágrimas en casa con los brazos cruzados. Es muy doloroso que una persona homosexual tenga que quedarse fuera. O que esconderse… ¿Por qué? Lo de Casillas, de verdad, me ha dado mucha fuerza”.

Tomillero en el campo Francisco Pozo, en la Línea de la Concepción

Tomillero en el campo Francisco Pozo, en la Línea de la Concepción Fernando Ruso

Jesús completó estudios hasta tercero de secundaria y después se puso a trabajar en ferias, fregando platos en bares… (Algo ilegal en España, por cierto, hasta que se cumplen 16). Nadie le obligó, dice. Fue cosa suya: “Soy malo para estudiar”. Su libro favorito, de hecho, es Lo que me sale del bolo, de Mercedes Milá. Sus hobbies también son sencillos: cenar en un buffet chino que le apasiona, cantar en un karaoke con David, andar hasta Gibraltar para patinar sobre hielo, salir a correr (unos 14 kilómetros, tres veces por semana).

Tomillero Benavente no sólo arbitra sin que le guste el fútbol. Aborrece las discotecas (“una pérdida de tiempo”), y no obstante trabaja en un pub del centro, como relaciones públicas, los sábados de once a cinco de la mañana. No bebe ni fuma; su único vicio parece ser la Coca Cola. Está meditando dejar el pub porque a su novio no le gusta que trabaje en la noche, pero el cambio que se avecina en su vida incluye también abandonar la cafetería si quiere, como asegura, “seguir defendiendo la homosexualidad”.

METERSE EN POLÍTICA

El PP de La Línea ha sido “una familia” para Tomillero desde que se afilió a la formación política en 2011. Su tía era concejal y él se metió, de nuevo, por un sentimiento de pertenencia. “Cuando lo he pasado mal me han ayudado mucho”, dice el exárbitro, que por ejemplo recaló en casas de compañeros cuando le echaron de su casa por discrepancias sobre su vida privada. Ahora quiere meterse en la política.

El escarnio sufrido durante los últimos meses y el asombro ante el impacto que ha tenido su denuncia en la opinión pública le han cargado de combustible. Ha iniciado una petición en Change.org para que el Parlamento Andaluz apruebe una ley específica en contra de la homofobia en el deporte. Quiere ser Concejal de Deportes de su localidad, apunta, para impulsar “una ley que obligue a abandonar las instalaciones a cualquier que insulte, con ayuda de la policía”.

Tomillero ha pillado carril: su objetivo, repite, es defender a los gays. “Si puedo ayudar a otros, ayudo, igual que me ayudan a mí”. En la última semana ha recorrido bastante camino: le han apoyado o se han puesto en contacto con él desde Mariano Rajoy a Juan Manuel Moreno (presidente del PP andaluz), pasando por eurodiputados de su partido o el teniente de alcalde de su villa. Y Pablo Iglesias, cuyo menaje de solidaridad con él tuvo casi mil retuits.

Quiere ser Concejal de Deportes para impulsar “una ley que obligue a abandonar las instalaciones a cualquier que insulte”

“La única televisión donde no he salido desde que apareció el artículo es Antena 3”, dice con aparente normalidad mientras busca un álbum de fotos que le regaló a su pareja por San Valentín. Su ejemplo ha servido de inspiración a mucha gente: “Me han llegado a escribir personas de 56 años con cáncer”, cuenta, “que querían consejos sobre cómo contárselo a su familia… Gente que había pensado incluso en suicidarse, de fuera de España”.

Él dice que siempre fue conocido por su solidaridad en La Línea. “Yo con tener para vivir me basta”, explicará después; “mi casa es sencilla, el portátil es de mi pareja, siempre he querido uno y nunca lo he tenido”. Antes fundamentalmente buscaba cosas para dar a gente menesterosa. Ahora, promete, va a hacer “absolutamente todo lo que haga falta para ayudar a las personas que tienen miedo: ir a programas si el dinero puede ayudar a una asociación, por ejemplo…”.

Entre el arbitraje, las relaciones públicas, la política y su afán por ayudar, Tomillero es muy conocido en su ciudad de 63.000 habitantes. “Al que le haga algo, saco una recortada y le abro un boquete en el pecho”, exclama un vecino de San Bernardo, el barrio de sus abuelos, una zona calificada de “vulnerable” donde ha vivido años. El vecino está sentado en el escalón de su casa, rodeado de jóvenes, alguna moto y niños que corretean. “Aquí no hay campos para que jueguen, no hay ninguno, a ver si lo sacáis también”, sugiere antes de suavizar el gesto y sonreír: “No hay nada… ¿Qué vamos a hacer aquí…? Pues fumar porros”, dice con uno de hachís en la mano. Marruecos está a un cuarto de hora en lancha.

Tomillero rechaza ese ambiente y cuenta que no le ha dado nunca una calada a un porro. Cuando conoció a David, hace un año, le imponían estar de vuelta en casa a las ocho de la tarde. Tenía ya 20 años y empezó a incumplir la norma. Le acabaron echando de allí por el romance (“y por ser del PP”, añade: su tía es del PSOE). La concejala de Festejos de la localidad le alojó durante cuatro meses. “Gracias a ellos, que son como mi familia, pude hacer realidad mi sueño de independizarme”. Para ello, algunos fines de semana no dormía: empalmaba el trabajo nocturno con la cafetería o el arbitraje a golpe de cocacolas.

“Al que le haga algo, saco una recortada y le abro un boquete en el pecho”, exclama un vecino de San Bernardo

La primera vez que le insultaron, cuando ante niños de ocho años el delegado de Atlético Zabal entró en el campo a amenazarle, no había dormido ni un minuto. “Mira el maricón ese, le gusta comer pollas”, empezó a decirle a los padres el individuo cuando fue expulsado. Así durante 50 minutos. Se fue a casa “humillado”, y de hecho acudió a la comisaría, pero compañeros de la federación le disuadieron de poner una denuncia. “No lo hagas, me decían: te puede perjudicar y no va a llegar a ningún lado”.

Algunos de los que se habían burlado de él eran ‘amigos’ suyos en Facebook. “Eso es lo más lamentable”, dice con rabia. “Me insultan y después pretenden saludarme”. (Esto sucedió en febrero. Su actitud ha cambiado: a finales de mayo se celebrará una vista en Sevilla por sus denuncias sobre los recientes insultos, en marzo y mayo, que la Fiscalía Superior de Andalucía evalúa tipificar como “delitos de odio”).

Tomillero siempre esperó una explicación sobre la desaparición de su madre, que nunca llegó. Y de repente, el año pasado, ella reapareció en Facebook. “Le dije que le perdonaba si venía a verme o a hablarme, que para mí es mi madre, aunque no haya estado”. Quiso incluso ir a un programa televisivo de reagrupaciones familiares, pero no fue apoyado por su familia. Se enteró de que tiene un hermano de dos años. Y entonces “un día que hablamos por teléfono debió de entrar su marido [se ha casado] y preguntó que con quién hablaba”, se sincera ahora. “Contestó que con un primo. Ahí me cayeron dos lágrimas: ‘plis’… Colgué el teléfono y hasta el día de hoy”.

Ha pasado un año desde esa conversación y algo queda aún de aquella inocencia. Las notificaciones le entran sin parar al móvil; a veces lee en alto el origen de los mensajes: “México, Brasil, Perú, Argentina…”. Cae la tarde en el campo Francisco Pozo y un adolescente que se incorpora al partidillo le dice: “Pisha, tú eres el que saliste en la tele”. Los niños paran la pelota por un instante y aplauden. Tomillero Benavente había llorado por la mañana porque no podía arbitrar, pero termina el día contento y tiene tiempo para cenar en el buffet chino antes de irse a trabajar. Al día siguiente contará que “metió muchísima gente en el pub”. “No veas qué alegría; todo el mundo venía a hablarme y me felicitaba”.

El sueño de Jesús Tomillero Benavente era ser Policía Nacional.

El sueño de Jesús Tomillero Benavente era ser Policía Nacional. Fernando Ruso

Llamar “maricón de mierda” a un árbitro cuesta 150 euros

El Comité de Competición de Cádiz sanciona con una multa al aficionado que insultó a Jesús Tomillero, el colegiado gay que ha abandonado el fútbol harto del escarnio sufrido en los campos. (EL ESPAÑOL).

Tomillero Benavente en un sorteo de campos al inicio de un partido.

Tomillero Benavente en un sorteo de campos al inicio de un partido.

Jesús Tomillero ha vivido una de las semanas más agitadas de su vida: entrevistas en diversos medios, muestras de apoyo desde varios continentes, ‘trending topic’ en Twitter, respaldo de numerosos partidos políticos. Está, sin embargo, “indignado”. El movimiento generado desde que EL ESPAÑOL publicase su salida del armario y su abandono del fútbol no parece haber conmovido al Comité de Competición gaditano: el aficionado del San Fernando Isleño (Segunda División Andaluza Juvenil) que el pasado sábado reaccionó a un penalti gritando “¡Ese es el maricón que sale por la tele! ¡Te vas a meter el gol por el culo, maricón de mierda!”, provocando la risa cobarde de todos los espectadores que veían el partido, será sancionado con 150 euros de multa por “incidentes graves de público visitante”. El equipo local, Portuense, no recibe castigo alguno.

Tomillero Benavente no esperaba una sanción ejemplarizante. Decidió, de hecho, colgar el silbato el día siguiente. “No aguanto más”, confesó; “ver a todo el mundo riéndose de mí me superó”.

Al árbitro le parece “una vergüenza que estas cosas merezcan un castigo tan bajo”, pero estaba acostumbrado. Le había sucedido también en marzo; a finales de ese mes decidió hacer pública su homosexualidad después de que un utillero de la Peña Madridista Linense (también de Cádiz) le dijese “Eres un comepollas y te gusta que te partan el culo, maricón. Te espero fuera” por pitar un fuera de juego y ya después, en el vestuario, empezasen a entrar piedras por la ventana. Un acoso propio de tiempos oscuros.

“HUMILLACIÓN TRAS HUMILLACIÓN”

Aquella semana el Comité castigó con 30 euros y nueve partidos de suspensión al utillero y varios partidos de suspensión a los jugadores por menospreciar su autoridad. Meses antes, arbitrando un partido de niños de ocho años, el delegado de un equipo infantil gaditano (Atlético Zabal) intentó agredirle varias veces al grito de “te tengo que dar dos guantazos que te voy a matar”.  El sujeto, José Antonio Noguera Salazar, fue expulsado del partido y pasó el resto del mismo detrás de una portería diciendo a los niños y a sus padres: “Ese es maricón y le gusta que le den por culo. ¡No te da vergüenza maricón jugar con los niños!”. Tomillero no interpuso denuncia por “presiones recibidas”.

Así ha sido siempre: “Humillación tras humillación”, cuenta el joven de 21 años antes de dejar asomar otra vez su pasión futbolera (comenzó a arbitrar a los 11). “Si me llama la Federación Andaluza de Fútbol antes del lunes, regreso al arbitraje”. Los dirigentes del organismo que gestiona el fútbol en su provincia no se dignan a saludarle, pero desde otros entornos el apoyo ha sido inmediato: el Rayo Vallecano le dedicó este jueves, por ejemplo, el premio Plumas 2016. Ha recibido apoyos del Cádiz F.C. y numerosas instituciones. El 21 de mayo irá a Zamora (nunca ha salido de su provincia) a arbitrar en el Primer Encuentro Deportivo contra la Homofobia. “Lo del Rayo me pone los pelos de punta”, confesaba anoche a este diario. Ahora, reforzado por la popularidad que genera su historia, quiere cumplir el sueño de conocer un estadio de Primera División.

El triatleta que perdió la vista, la pereza y el miedo

José Luis García-Serrano (Jota) se quedó ciego a los 28 años. Cuatro después, recorre el planeta y gana medallas en las series mundiales de triatlón para invidentes, atado por una cuerda a su guía. (Publicado originalmente en EL ESPAÑOL).

José Luis García-Serrano, 'Jota'

José Luis García-Serrano, ‘Jota’

Son las dos de la tarde y por la carretera de Burgos, sentido Madrid, un triatleta ciego va contando que cocina “un salmón al cava que flipas”. Ha estado sudando como un condenado un par de horas en una bicicleta tándem junto a Nacho Jiménez, su ojo izquierdo. El derecho se llama Fran: fue su primer guía, el hombre que se presentó en su casa con una cuerda, semanas después de que perdiera completamente la visión, y le dijo: “Tú vas a correr conmigo”. Entre ambos han convertido a José Luis García Serrano (‘Jota’), un chico tranquilo que no salía demasiado de Buitrago de Lozoya, en un candidato a medalla paralímpica que recorre el mundo entero cuatro años después de que “la luz se le apagase” en un quirófano de Madrid: el último episodio –hasta ahora– de una lucha que duraba dos décadas contra una enfermedad llamada uveítis.

En el coche, repantingado en el asiento del copiloto, Jota va describiendo minuciosamente el proceso que le llevó a culminar con éxito su primera tortilla de patatas unos días antes (“Gloria, mi novia, no lo creía hasta que la probó”). De repente se para y dice: “¿Qué, debemos de estar por el Corte Inglés de Sanchinarro, no?” Clava con exactitud el punto kilométrico de la A-1, autopista que coge cuando no va en metro y alguien le lleva a Alcobendas a entrenar cuatro o cinco horas (dos de bici por la mañana, piscina y gimnasio o carrera por la tarde).

Hasta los 28 su vida no se había cruzado con el triatlón. “Comencé justo antes de perder la vista, en mi pueblo, Buitrago… Se celebró una prueba de media distancia en la que competían Fran y otro amigo. Bajé a verlos, les vi salir del agua, hacer la transición, volver en la bici, saltar a correr… Me quedé completamente alucinado. Era mayo de 2011 y ya veía bastante mal, había perdido la visión en el ojo izquierdo y por el derecho veía poco. En mi cabeza se quedaron grabadas esas imágenes, los súpermehagombres: cómo salían del agua, se quitaban el neopreno, cogían la bici y después saltaban de ella y a correr. Se me grabaron a fuego. Fueron imágenes que me acompañaron y me siguen acompañando para poder entrenar y competir, las que me animaron a llamar después de la última cirugía a la federación, decir que era invidente y preguntar qué tenía que hacer para empezar”.

Jota entrena en el club Ecosport de Alcobendas, el mayor de España (300 triatletas), que dirige su propio entrenador, Ángel Aguado. “El primer día que vi a Jota”, cuenta Aguado a este periódico, “le dije: tienes dos piernas y dos brazos, vas a hacer triatlón como cualquier otra persona”.

DESMITIFICAR EL TRIATLÓN

El triatlón (ciclismo más natación más carrera) es sin discusión una de las disciplinas deportivas más duras. Difundida en España por el campeón mundial y subcampeón olímpico Javier Gómez-Noya, se divide en categorías y distancias según la edad de los participantes (el ‘standard’ son kilómetro y medio de natación, 40 kilómetros de bicicleta y 10 de carrera). Según Aguado, convendría desmitificarlo: “El triatlón te da herramientas, y además hay muchos grados de dificultad. Tenemos socios muy diversos”. Como ejemplo, presume de una afiliada de 56 años con una situación familiar “muy complicada al que apuntarse al club le ha cambiado la vida”.

Ver a Jota corriendo, sujeto con una cuerda elástica a sus guías, es una estampa sublime sobre la capacidad del ser humano para reinventarse. No estaba en forma, cuenta, cuando empezó a depender de un bastón. “Jugaba al pádel, alguna carrera popular, algo de fútbol, pero para este nivel nada… Me parecía que para entrar en esto tu corazón debía latir a 35 pulsaciones por segundo y haber dedicado toda la vida al deporte. Luego comprendí que con el esfuerzo puedes lograr cualquier cosa…”

Jota abandona la piscina junto a su guía, Nacho.

Jota abandona la piscina junto a su guía, Nacho. Moeh Atitar

“En la pista se sufre una barbaridad”, dirá varias veces, pero de eso ya sabía un poco. La uveítis le fue diagnosticada a los ocho años, aunque no fue consciente de tener una patología hasta los doce, edad a la que sendas cataratas le dejaron sin vista y hubieron de ser extraídas con una operación que se la devolvería durante la adolescencia. Funcionó hasta los 21 años, cuando perdió la visión en el ojo izquierdo. Se recuperó, pero años después falló el derecho. Una progresiva degeneración que terminó el 26 de diciembre de 2011. “Me habían operado, dada la gravedad del tema… Cuando desperté no veía absolutamente nada. Recuerdo perfectamente todas las imágenes hasta el día 26: el anestesista que me sedó, las luces del quirófano, el color de las sábanas… Y por supuesto las caras de mi familia. A partir de ese momento se apagó la luz”.

SIN PAÑOS CALIENTES

¿Cómo se prepara a alguien para esta adversidad? “Aquí no ha habido muchos paños calientes”, se sincera el deportista. “Serán grandes cirujanos, pero a nivel personal dejaron bastante que desear. No sé si por la frustración de no poder ayudar a un chico de 29 años que se va a quedar totalmente ciego. El 27 de diciembre me desperté, y cuando me quitan la venda resulta que no veo absolutamente nada. Me hacen pruebas y me dicen que la operación ha salido bien, pero que la inflamación del ojo es tal, hay tanta sangre, que están totalmente opacos”.

Jota entrena con Nacho, quien le controla las pulsaciones.

Jota entrena con Nacho, quien le controla las pulsaciones. Moeh Atitar

La esperanza era que toda esa sangre se reabsorbiese en 15-20 días, “pero evidentemente no fue así”, continúa el triatleta. “Hacia finales de febrero me operaron otra vez, para drenar la sangre. No lo lograron. En mayo de nuevo…” Su familia se agarraba a un clavo ardiendo, dice, pero “en septiembre yo ya era consciente, quizá por mis estudios de óptica y optometría [completó la diplomatura]… Me daba cuenta de todo a nivel fisiológico, sabía que la situación era bastante jodida”.

Cuando le bajaron a la consulta y la cirujana le llevó a otra habitación, sentado entre su madre y Marta (por entonces su novia), ya sabía lo que iba a escuchar: “Que la ciencia evoluciona muy rápido, que no perdiese la esperanza”. Jota dice que a veces duda de si en realidad lo habrá soñado o lo dijo en realidad, pero ambas mujeres le han confirmado la autenticidad de su primera respuesta al dictamen médico: “¿No voy a volver a ver? No se preocupe, doctora, dentro de cuatro años búsqueme en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro”.

PENSANDO EN 2020

Jota no estará en Río 2016, pero únicamente porque su categoría (PT-5, deportistas con discapacidad visual, total o parcial, que deben ir acompañados obligatoriamente por un guía de su mismo sexo y utilizan tándem en el tramo de ciclismo) no ha sido incluida en los Juegos por el Comité Paralímpico Internacional. Se espera que esto cambie en Tokio 2020, constituye probablemente su mayor esperanza. El buitragueño participó, de todas formas, en el evento-prueba (un simulacro en el mismo recorrido y celebrado también en agosto) en Río de Janeiro en 2015. Y allí conquistó la medalla de oro: “Cumplí la promesa que le hice a la doctora en tres años, no cuatro… Fue muy muy muy especial poder disfrutar de todo aquello”.

Jota corre unos metros separado de Nacho para mejorar su coordinación.

Jota corre unos metros separado de Nacho para mejorar su coordinación. Moeh Atitar

Subcampeón de España, Jota ganó la medalla de bronce en la serie mundial de paratriatlón de Sudáfrica el mes pasado y la de plata en la serie mundial celebrada hace una semana en Australia. Compite patrocinado por la empresa de aceites Carbonell y recibe ayudas de un taller de San Sebastián de los Reyes y una tienda de bicis, FreeBikes (además del apoyo del Ayuntamiento de Alcobendas). Dentro de cuatro años estará aún en edad olímpica (“si no me fríen los guías y el entrenador”, bromea). “Por supuesto que puede ser paralímpico”, responde Nacho: “No sólo por sus marcas, que han mejorado, porque este año se lo ha tomado muy en serio. Sobre todo porque en el deporte la clave es la actitud, y él la tiene. Tiene esa cabeza, las cosas muy claritas. Es muy fácil ser su guía”.

¿Cómo es la relación con ellos? “Para mí no son guías, son amigos, hermanos… No sé si estaré acertado o no, pero como la base es disfrutar, son mis amigos. Evidentemente en alta competición hay otros elementos (horarios, exigencia, etc.). Y cuando vamos fuera tienen que estar pendientes de todo…” ¿Echan broncas? “No veas, son muy cansinos… Tengo unos guías muy pesados… Se meten mucho conmigo. Y cuando se juntan los dos hacen piña y van a por mí a cuchillo”, bromea (en su presencia). “Ya has perdido no sé qué, me dicen, o que si tengo ganas de mear que vaya solo… Pero son buena gente” (carcajadas).

La sintonía entre Jota y su guía Nacho es completa.

La sintonía entre Jota y su guía Nacho es completa. Moeh Atitar

Jota vive solo (“mi día a día es como el de cualquier persona vidente”) y este año le van a asignar un perro-guía. Se levanta a las 6.30 (“con alegría”, insistirá varias veces). Se prepara un zumo de naranja y unas tostadas y procura, dice, desayunar tranquilamente mientras lee o escucha noticias. Después prepara la bolsa de entrenamiento y se echa a la calle: “Cojo mi bastón blanco y me voy a la universidad o al entrenamiento en metro”.

Tiene una secretaria particular llamada Voice Over, un lector de pantalla incluido en teléfonos móviles y tabletas que le recita a velocidad endiablada cualquier email o whatsapp recibido. Se acostumbró muy rápido y es un aliado fundamental en su vida. A veces produce situaciones cómicas. Fran recuerda que un día, en el aeropuerto de Londres, se puso a revisar whatsapps y al minuto le dijo: “Jota, figura, ahora mismo tienes a 65 personas mirándote”.

“NO VER ES UNA PUTADA”

Los sentidos, como explicará después el atleta, se le han aguzado extraordinariamente (como es habitual entre los invidentes) pero “no ver es una putada, que quede claro. Todo es complicado cuando no ves”. Sin embargo, Jota ha pasado de ser un joven que no salía demasiado de la sierra de Guadarrama (según relatan sus amigos) a alumbrar un nuevo personaje, estudiante de fisioterapia, capaz de dar conferencias sobre superación en colegios y empresas o de recorrer los cinco continentes sin inmutarse.

Jota y Nacho corren perfectamente coordinados, paso a paso.

Jota y Nacho corren perfectamente coordinados, paso a paso. Moeh Atitar

¿Cómo? “Por un lado, paré el balón y me dije: tengo que salir adelante. No sabía en qué categoría ni en qué disciplina, pero sí que iba a reconstruir mi vida a través del deporte”, manifiesta. “Valoro mucho más lo que hace la gente en el día a día, lo que hago yo, y soy mucho más consciente de lo que realmente es importante en esta vida. Por ejemplo, ahora que estoy compitiendo a nivel internacional y tengo un sacrificio brutal a diario, mi gran objetivo no es ser más rápido cada día, que también, sino saber sufrir más, estar al cien… La máxima de todo es disfrutar, pero yo vengo todos los días a disfrutar y a sufrir…”.

Su otra máxima, pues, es sufrir en cada entrenamiento. “Darlo todo… Soy muy exigente conmigo mismo e inconformista. Desde que perdí la vista ya no me fijo en cosas absurdas, el postureo, la ropa, el nosequé… La clave es dar el cien por cien, saber que has dado todo lo que llevas dentro y que has disfrutado. Es igual cuando estoy con mi novia, con mis amigos o la familia: es trata de estar con ellos al cien por cien. No estoy entrenando en la pista y pensando que debería haberme quedado en la cama. O al revés, estar en la cama y pensar que debería estar entrenando”.

El perfeccionamiento de sus otros sentidos fue acelerado. “El primer paso es afiliarte a la ONCE, que te asigna una técnica de rehabilitación que te ayuda a desenvolverte, te enseña trucos… Ella ve, y me dijo una cosa muy curiosa: que poco a poco iría agudizando el oído, que escucharía las paredes, que sabría en qué dirección van los coches… Yo decía, ¿cómo puede ser? Pero sí, es verdad, prestas mucha más atención a todo. A los olores… Hoy, en el entrenamiento, iba oliendo todo: colonias, tabaco, el césped… Un montón de cosas que sin querer en mi cerebro van realizando imágenes. Me pasa constantemente. Sin darme cuenta, sé que estoy cerca de una pared (y pongo la mano) o que hay alguien al lado. Y sobre todo las voces: identifico a alguien con que diga hola. La famosa plasticidad neuronal… Tampoco he hecho un trabajo específico, ha sido el día a día y ser un poco inconformista, o bastante, y salir todos los días de la zona de confort”.

“NO LO VEO Y NO ME LIMITA”

Jota, a sus 32 años, dice que ya no conoce la pereza. “Si tengo que coger un taxi, un autobús, el metro, lo que sea, cojo el bastón y allá voy. Si tengo que entrenar, tomar una cerveza, lo que sea. Una obsesión desde que perdí la vista ha sido ser lo más autónomo posible… Ir solo a la piscina, por ejemplo… Pequeños pasos, pero constantes. No sé si será porque no veo, pero no le tengo miedo absolutamente a nada. Coger un avión solo, cruzarme el mundo… Y antes, quizá porque la sociedad te marca pautas que seguir, estaba limitado. Ahora, como no lo veo, no me limita”.

Jota posa en la piscina tras entrenar con el equipo de triatlón.

Jota posa en la piscina tras entrenar con el equipo de triatlón. Moeh Atitar

¿Cuáles son los inconvenientes de ser un deportista de élite en una modalidad que a veces raya la locura? (Una vez que empieza la prueba, el cronómetro no se detiene en ningún momento, ni siquiera entre segmento y segmento). “Que te tienes que cortar con los dulces un montón, no puedes hacer el lechuzo”, bromea de nuevo. “Ahora mismo estoy en un punto que no consigo ver nada negativo. Hay mucho sacrificio detrás. La disciplina te hace libre, cuanto más exhaustivo y exigente más beneficio tienes, y más rápido. Estoy a gusto con la disciplina, es el camino que he elegido. No me cuesta salir de la cama, lo más bonito es que suene el despertador y alegrarte de que empieza un día más. Seguramente si me paro a pensarlo o me pillas en un mal día encuentre pegas, pero ahora mismo no”.

Nacho, el guía, confirma que “su implicación es al 100%”. Un elemento imprescindible para prosperar en un ambiente competitivo que también pone presión a sus acompañantes: “Tienes que estar al 100, siempre. Él que tiene exprimirse, no puede pasar que porque el guía esté un poco flojo o le entre flato Jota frene. Él tiene que ir siempre al máximo y nosotros debemos tratar de ir un punto más. Esa presión existe, claro. No hay escuela de guías. Aprendemos dando leches a Jota [ríe]. Es el único ciego del club, pero está hecho un titán. Te aseguro que el guía no va tocándose las narices… Sufrimos”.

“Visto con perspectiva, me doy cuenta de lo jodido que fue”, va concluyendo Jota sobre su enfermedad. “Desde tener que hacerme fotocopias en DINA 3 para poder hacer los exámenes, hasta no ver la pizarra, hasta salir a dar una vuelta por el pueblo y tener que acompañarme mi madre porque no sabía dónde estaban mis amigos… Podía pasar delante de ellos y no darme cuenta de que estaban ahí. Eran dificultades de las que no me daba cuenta porque es lo que me tocaba vivir: no tenía alternativa, pensaba que lo normal era eso. No era más infeliz que otros, era otro adolescente más… No era consciente. Ahora, con perspectiva de lo que me ha pasado, sí que valoro el empeño y el esfuerzo que ponía en mi día a día”.

Jota, en la piscina, tras el entrenamiento.

Jota, en la piscina, tras el entrenamiento.

¿Puede la terapia celular recuperar a Ronaldo para el partido del City?

Expertos consultados dudan sobre la eficacia de las células madre o el plasma enriquecido con plaquetas, técnicas que podría usar el portugués para jugar el miércoles. El club guarda silencio absoluto. (EL ESPAÑOL)

Cristiano, el lunes, durante el entrenamiento en el Etihad Stadium.

Cristiano, el lunes, durante el entrenamiento en el Etihad Stadium. Jason Cairnduff Reuters

os servicios médicos del Real Madrid no se han pronunciado sobre la microrrotura fibrilar presuntamente diagnosticada a Cristiano en la Clínica Ruber, pero el término “células madre” invadió los titulares de los diarios digitales apenas una hora después de que la cadena COPE diese la primicia sobre la dolencia del jugador: se abstuvo de jugar en el Etihad Stadium no por una sobrecarga, sino porque sufre una pequeña rotura fibrilar en el muslo derecho. Para acortar los tiempos de recuperación, se da por sentado que los doctores y fisioterapeutas que le tratan recurrirán a algún tipo de terapia celular.

Probablemente no células madre (indiferenciadas, que pueden convertirse en células de diferente clase): su uso fuera de ensayos clínicos está prohibido en España, salvo para regenerar tejido cartilaginoso. Pero sí a la utilización de factores de crecimiento: plasma enriquecido con plaquetas, cuyas sustancias proteicas solubles favorecen procesos como la formación de tejido nuevo, cicatrización o reparación de tejidos.

“DESESPERADO POR JUGAR”

“Cristiano está desesperado por jugar”, admitía en la tarde del miércoles un empleado del club blanco a este periódico. A partir de ahí, silencio total, sólo quebrado por unas fotos del ‘crack’ portugués desde el gimnasio. El luso sonríe, queriendo tranquilizar a una afición alarmada por su repentina caída de la convocatoria, el martes por la tarde, horas antes del insulso partido de ida en Manchester. Es la estrella del equipo y nunca se cambiaba. Quiere dejar varios récords para la historia y pretendía jugar todos los minutos en Liga y Champions. En la cima de la temporada, su muslo derecho le ha recordado su condición mortal.

El uso médico de las células madre está prohibido fuera de ensayos clínicos, salvo en el caso de células cartilaginosas (condrocitos). Han de constituirse grupos de estudio con numerosos pacientes y bajo supervisión médica, según establece la Agencia del Medicamento. Las células se extraen de la médula ósea (mediante una punción en la cadera) o a través de la grasa (menos frecuente). “No está asentado científicamente que regenere el tejido deseado”, explica la doctora Isabel Guillén, Jefa de la Unidad de Pie y Tobillo de la Clínica Cemtro, “pero tiene un efecto antiinflamatorio muy importante y además modula la respuesta inmunológica del cuerpo”.

La cicatriz que deja en el músculo la lesión puede reducirse de tamaño con este procedimiento, pero su uso infringe la ley: se considera todavía en fase experimental y no hay trabajos publicados en revistas científicas que avalen de forma inequívoca su utilidad.

Los factores de crecimiento (plasma extraído del propio paciente que se enriquece con plaquetas, formando un cóctel que se vuelve a reinyectar) no poseen el efecto presuntamente regenerador de las células madre, pero presenta las mismas propiedades antiinflamatorias y “se utilizan muchísimo”, según asegura Guillén, para “acelerar la curación de una herida” aunque ofrezcan una limitación relevante: no se puede estar totalmente seguro del tipo de factores concretos administrados al deportista, salvo que se hagan análisis de sangre continuos al jugador. “No es seguro que sean muy eficaces, pero no hacen nada malo”, concluye Guillén, “porque si no ya lo sabríamos… Y desde luego reducen el dolor”.

TAMAÑO DE LA ROTURA

Un fisioterapeuta español que colabora con jugadores internacionales explica a este periódico que “si es una rotura grande, de las que tardan 4-5 semanas, las plaquetas reducen bastante el tiempo… Pero en casos pequeños apenas se nota… Dejarán una cicatriz más estable, más dura, pero hay plazos de días que son imposibles de acortar” [...] “El problema es que si juegas y no está cicatrizada, la herida se hace más grande, como le pasó a Diego Costa en aquella final con el Atleti… Siempre se curan, el problema es pretender siempre acelerar la recuperación.”

USO “INDISCRIMINADO” DE CÉLULAS MADRE

Un especialista en medicina deportiva con experiencia en Primera División que prefiere guardar el anonimato afirma en conversación con EL ESPAÑOL que “realmente la gente utiliza células madre indiscriminadamente, especialmente en clínicas de cirugía estética”. “Se usa mucho, pero no se hace publicidad… También en el mundo del deporte”. Guillén asiente y recalca que “sólo se deberían usar dentro de ensayos clínicos. Pero existe un batiburrillo… Las células mueven mucho negocio y probablemente se usan más de lo que se debería”.

La técnica fue utilizada por Rafa Nadal en el pasado para sus problemas de rodilla y espalda, además de por futbolistas como Diego Costa (con resultados poco alentadores en su caso). En Estados Unidos se ha popularizado su uso entre deportistas de élite, principalmente NBA y fútbol americano.

¿LLEGARÁ CRISTIANO AL MIÉRCOLES?

La evolución de CR7 es difícil de glosar por la poca información disponible y el cambio de pareceres. A la finalización del encuentro del miércoles pasado ante el Villarreal, Zidane mostró su preocupación por el luso y dijo que ambos se habían pegado un “buen susto”. Dos días después, el Madrid emitió un parte médico que se refería a una simple “sobrecarga en el muslo derecho”. No jugó ante el Rayo, por prudencia, pero se le veía bien para jugar en Manchester. “Cristiano está al cien por cien”, dijo Zidane en la previa. En los 15 minutos que la prensa pudo ver del entrenamiento en el Etihad se vio a un Cristiano sonriente y sin aparentes aflicciones. No obstante, el delantero tuvo malas sensaciones en el tramo final del entrenamiento: “Se ha resentido de la lesión”, comentaban los jugadores en la zona mixta. La noticia de su microrrotura ha confirmado los temores de la hinchada.

Los especialistas se muestran prudentes, al no haber visto la resonancia. “Si es una microrrotura, puede llegar… Habría que ver el tamaño y el músculo”, explica el citado fisioterapeuta de Primera División. Guillén suscribe sus palabras, al igual que el especialista en medicina deportiva, que añade: “Si fuese portero, por ejemplo, sería mucho más fácil, pero él depende mucho de la velocidad. Soy pesimista”.

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